Daniela nació en Bogotá, Colombia, y vive en Buenos Aires desde 2007. Estudió Diseño Gráfico y trabajó como diseñadora e ilustradora durante más de diez años, colaborando con empresas y proyectos de distintos rubros. Sin embargo, siempre supo que su lugar estaba en lo manual: el dibujo y la construcción con las manos fueron parte de su identidad mucho antes de que encontrara el oficio que le daría forma a todo eso.

En 2018 se acercó por primera vez a la joyería a través de un taller libre. Bastaron pocos meses para que montara su propio espacio de trabajo en casa y comenzara a explorar por cuenta propia. Lo que empezó como una práctica autodidacta fue creciendo hasta convertirse en su dedicación central.

Desde entonces ha desarrollado un recorrido amplio y sin fronteras técnicas: cincelado, grabado a buril, escultura en cera, esmaltado, soldadura. No se define por un material ni por una técnica específica; lo que la orienta es el proceso, la investigación y la búsqueda constante de nuevas posibilidades dentro del oficio.

Entre esas búsquedas, una se convirtió en algo mayor. A fuerza de curiosidad y experimentación, Daniela investigó de forma completamente autodidacta la técnica japonesa Mitsuro Hikime —el trabajo con cera de abeja en joyería—, una práctica que no había sido explorada en la región. Ese proceso de investigación personal derivó en la enseñanza: desde que comenzó a dictar workshops específicos sobre esta técnica, ha formado a más de 150 alumnas y alumnos en cerca de 24 encuentros realizados tanto en su propio taller como en espacios de otras ciudades de Argentina.

Actualmente lleva adelante Mano Taller, su espacio de enseñanza donde acompaña a sus alumnos a concretar sus propias ideas, equilibrando libertad creativa y rigor técnico. Sigue investigando técnicas clásicas y contemporáneas de la joyería con la misma actitud con la que empezó: sin manual, con las manos.

Cada pieza que realiza es íntegramente hecha a mano.